Gastronomía manchega

La Mancha, tierra de Don Quijote, lugar de molinos, castillos y bodegas.

 

“La dedicación y cuidado por el cultivo de nuestros caldos. Nuestro preferente desde antaño”.

 

Contaba mi padre que ya por entonces, desde La Rioja venían a importar los graneles de las bodegas del bisabuelo Honorio de Consuegra. Llegado a tierras norteñas, nuestro cencibel era etiquetado y vendido como Tempranillo de la Rioja a lo largo todo el mundo. Eran buenos vinos y aunque desde el anonimato permaneciéramos ocultos, todo el mundo pudo y hoy en día puede disfrutar de ello. Digo ahora porque ya desde hace años, los caldos de La Mancha son valorados y reconocidos por todo el mundo.

 

Los vinos más cercanos, nuestro Frontiles, vino con temperamento de la tierra de La Fuente, los maravillosos blancos de bouquet agradable como el Lágrima de Ágora del tío Antonio Benito o también el “villarrubiero” Viña Xetar que con la suavidad y dulzura que lo caracteriza, irrumpió en todos y cada uno de los bares del país.

 

Bodegas que pertenecieron a la familia, como Vinos Casa o Señorío de los Llanos, las grandes bodegas de mis amigos como Vega Zacatena, VQ, La Estacada… Todos ellos forman parte de la cantidad, calidad y variedad de los vinos de La Mancha.

 

La Cancela casa rural, te da la oportunidad de disfrutar en exclusiva de la edición limitada del gran reserva de la bodega Vega Zacatena.

 

“La Mancha, ganadera por excelencia”

 

Ni que decir tiene que la calidad de nuestras carnes se hace notar en el paladar de cualquier entendido.

 

Desde nuestras autóctonas ovejas manchegas hasta las grandes ganaderías bovinas de limousines, Charolais, Avileñas… Pasando como no, por las grandes ganaderías de reses bravas como nuestro cercano Cortijillo con sangre Alcurrucén de  la familia Lozano.

 

Que mayor disfrute puede haber que el de unas chuletiilas de corderito lechal hechas en la lumbre mientras se impregnan del aroma de ramón de nuestras encinas, o el de por ejemplo, un chivito recién horneado en el horno de pan del pueblo, como hacíamos año tras año con los lechones de navidad.

Vuelta y vuelta, mientras sobre las parrillas va escurriendo la grasa de un buen chuletón o un solomillo de ternera añoja de la tierra como no, precedido de buen cuenco de gazpacho manchego hecho por mi madre con tomates y pepinos de la tierra.

 

Mención especial a la carne de caza de nuestros ciervos, corzos, jabalís, conejos, liebres, perdices… Y así, cientos de especies que abundan en nuestros montes desde que algunos de nuestros abuelos, los cazaban para mantener repletas las cocinas y despensas de sus casas.

 

El tasajo de venao y la cecina que bien preparaba el padrino Apelio, con aceite de oliva y orégano manchego; el lomo de jabalí adobado en la orza como sólo mi madre sabe hacerlo y que a más de uno ha quitado el sentido; el favorito de mis arroces, el deliciosos caldoso con liebre; la “peridicita fritita” con ajos (como decía papá) un manjar sencillo y sabroso al alcance de unos pocos, unos filetitos de corzo macerados con pimentón y ajo hechos a la plancha… Miles e innumerables maneras de cocinar las carne que desde nuestros montes y llanuras, La Mancha nos brinda.

“Tierra de oro verde”

 

Se cuentan por miles o quizás millones, las olivas de la mancha que desde tiempos de batallas de moros y cristianos, nuestros ancestros cultivaban llenando zafras y almazaras. Olivas que hoy centenarias, cubren nuestros campos.

 

Aceituna cornicabra, endémica de nuestra la tierra, las actuales manzanilla, picual, arbequina… Todas ellas cultivadas bajo el ardiente sol de verano y los mantos de hielo de nuestros crudos inviernos. Condiciones “favorables” para que el fruto de nuestros olivos proporcione un aceite con unas características organolépticas superiores a cualquier otro.

 

La Cancela casa rural, te da la oportunidad de degustar y disfrutar de nuestro aceite ecológico y tradicional de elaboración propia, fabricado en La Almazara Ecológica de Torralba de Calatrava y olivas del robledo, ambas cosas el capricho de mi padre, Javier.

 

“Y como no, nuestra joya de la corona: El queso de La Mancha”

 

Sobran las palabras para describir este producto, no existe pueblo de la mancha que no esté asociado a una quesera de renombre. El queso de Masías, Apolonio, Rocinante, Villajos… Esas ovejas manchegas que limpiando montes y rastrojos, proporcionan una leche deliciosa para hacer de nuestros quesos los mejores del mundo ya que aunque cada uno diferente, todos mantienen su sabor característico. Puros de oveja, mezcla, semi curados o curados, el queso en aceite que durante meses papá dejaba guardado en la bodega. No importa el que pruebes, cada uno te gustará incluso más que el anterior…

 

Desde La Cancela casa rural, te invitamos a que vengas y disfrutes de todos nuestros productos típicos, llámanos y sin compromiso te diremos dónde puedes encontrarlos.

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